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Entrevista con Sarah Jane Evans MW

Resulta muy difícil resumir en un párrafo la trayectoria de quien dispone de uno de los paladares más exquisitos del planeta y es una de las mayores expertas catadoras y defensoras de los vinos españoles. Expresidenta del Institute of Masters of Wine, Dama de Albariño y Dama de Solear, copresidenta de los Decanter World Wine Awards, Presidenta de la Gran Orden de Caballeros del Vinos, premio Robert Mondavi Winery,… La londinense, autora de libros de como ‘The wines of Northern Spain’ acumula títulos y cargos pero, sobre todo, sabiduría y amabilidad. Esta es la entrevista que nos ha concedido para la edición Marzo 2021 de nuestra revista.

 

¿Cómo está viviendo este terrible año de pandemia, confinamientos,…?

Soy afortunada ya que ha sido sorprendentemente bueno. Durante el ‘confinamiento 1.0’ gozamos de una preciosa primavera y, como normalmente entre marzo y junio estoy de viaje, fue maravilloso disfrutar de nuestro jardín. El gobierno nos permitió pasear, algo novedoso y, como vivo en la casa de mi infancia, pude redescubrir mi barrio.  El ‘cierre 2.0’ fue más difícil ya que comprobamos las verdaderas implicaciones para la economía de la persistencia del virus. Este tercer confinamiento vuelve a ser diferente. Hay una sensación generalizada de nerviosismo muy perjudicial. Ha muerto mucha gente, el desempleo, los niños no van al colegio…Tengo la fortuna de estar en casa junto a mi marido y una de mis hijas. La otra vive cerca con su marido y sus dos hijos, así que hemos estado en una ‘burbuja’ permitida.  Tengo mi oficina en casa, así que laboralmente muchas cosas han seguido igual.

 

El coronavirus ha arrasado con salones, presentaciones, viajes, catas,… ¿Echa de menos el contacto con los bodegueros?

Sí, echo mucho de menos el contacto personal y los eventos. Estoy trabajando en mi libro sobre los vinos del centro y el sur de España y no poder viajar es un problema.  Necesito pasear entre viñas, respirar y disfrutar de la comida local.  Mi trabajo consiste en conocer y escribir sobre la gente que está detrás del vino, más que en ser puramente técnica y analítica. Por otro lado, me alegra que hayamos encontrado formas de mantener el contacto.

 

El vino une a las personas y no es igual compartir un vino y una conversación a través de Internet.

No estoy del todo de acuerdo. Gracias a Zoom he tenido sesiones individuales con enólogos realmente fructíferas, con sus vinos delante y en las que hemos charlado abiertamente. Lo bueno de esta eclosión de catas virtuales es que son mucho más democráticas.  Para quien quería aprender, había muchos eventos gratuitos en Zoom a los que se podía asistir. Los ‘vinos finos’ son una categoría bastante exclusiva y estas herramientas han permitido que todo el mundo encontrara conectados a los productores y poder escucharles. España ha sido un caso particularmente interesante con un ‘boom’ en Instagram Live. ¡Incluso a medianoche he llegado a encontrarme con alguien del sector del vino español en IGLive!

 

¿Cómo están viviendo los restaurantes, sumilleres y tiendas especializadas de su país la delicada situación?

Es terrible. Una noticia publicada hoy confirmaba que, al igual que sabemos que las enfermeras, los médicos, los conductores de autobús y taxis son muy vulnerables al covid-19, los camareros y sumilleres también lo son. Es la primera vez que esto se reconoce. En 2020, han cerrado 9.930 locales con licencia para vender alcohol. El Brexit también supone un problema. Nuestro sector hostelero depende de muchos europeos y, para los sumilleres, los restaurantes londinenses son un gran lugar de aprendizaje. Pero, comprensiblemente, muchos se han marchado.  Para las tiendas de vino independientes, disponer de un servicio online eficiente ha sido esencial.

 

En España la venta on line de vinos ha aumentado muy notablemente. ¿Cree que ese hábito se mantendrá cuando todo esto pase?

Sí. Todos hemos aprendido que el reparto a domicilio ya forma parte de nuestras vidas. Por ejemplo, he empezado a recibir una entrega semanal de fruta y verdura ecológica pero sólo puedo hacerlo cuando estoy en casa.  Cuando vuelva a viajar o simplemente a salir a una cata, eso cambiará. Esto implica disponer de una red de distribución excelente y fiable y un diseño web realmente eficiente.  Para volver a seducir a los clientes, las tiendas de vino deben saber adaptarse. Por ejemplo, vendiendo cafés. Yo vivo en Londres pero soy consciente de que recurriré al comercio  local.

 

 Ya ha mencionado el Brexit. ¿Cree que afectará mucho a la venta en su país?

Actualmente las perspectivas son realmente deprimentes. Para recibir vino u otros artículos europeos debemos pagar los gastos de importación y su IVA y los gastos de envío y su IVA. Hace poco, un amigo europeo me envió dos botellas de vino y una manta y tuve que abonar £76,44 para recibirlos. Los costes son los mismos en el otro sentido, si alguien en Europa recibe un paquete de UK. ¿El resultado? Subida de precios. Es probable que una botella de vino de £12 se venda a £13 o £13,50. Sin duda nos adaptaremos pero el inicio es penoso y muchas empresas dejarán de exportar a UK. Si estás asentado y cuentas con un importador, puedes capear el temporal. Lo siento más por los pequeños bodegueros y por los que están empezando, que normalmente venderían en los restaurantes de Londres.  Estos próximos años serán difíciles. Por supuesto, los excelentes espumosos tradicionales ingleses y galeses también serán ahora mucho más caros en Europa.

 

Conoce muy bien al consumidor de vinos inglés y español. ¿Hay muchas diferencias?

Co-presido los Decanter World Wine Awards, el mayor concurso mundial de vinos, con unas 17.000 referencias. No sorprende que tenga su sede en el Reino Unido ya que históricamente ha sido un mercado excelente para los vinos del mundo. Aquí los consumidores pueden elegir, y lo hacen, entre Chile, Sudáfrica, California, España, Francia y muchos otros países, aunque se dejan llevar por los (bajos) precios.  El consumidor español, como el de cualquier país productor de importancia mundial, está más familiarizado con la fabulosa variedad de su vino nacional y se puede permitir comprarlo. Los impuestos españoles sobre el vino son mucho más bajos que los nuestros. Lo que me fascina es la ginebra. Mis viajes a España eran una ocasión para disfrutar de un amplio repertorio.  Ahora, yo creo que UK tiene aún más variedad que España.

 

 UK es un mercado muy importante para la exportación del vino español. ¿Se apuesta por la calidad o por el precio?

Lamentablemente, nos dejamos llevar por el precio.  España se ve muy a menudo  como el país donde se puede comprar vino barato realmente bueno, lo que es muy perjudicial e insostenible para la industria vinícola española. 

 

Entonces, ¿cuál es la verdadera posición del vino español en el mundo?

España produce vinos asombrosos y continúa emocionándonos por la recuperación de diferentes variedades y por encontrar los mejores terruños. Pero sigue siendo un secreto demasiado oculto. Es mi queja constante. En las listas de los mejores vinos del mundo están Italia, Francia y Napa Valley, pero España está muy por detrás. En contraposición, en la nueva generación de restaurantes con sumilleres realmente interesados por el vino, sí puedes encontrar parte de la emoción que hoy en día es España.

 

¿Es fácil para un consumidor medio diferenciar entre regiones españolas, clasificaciones por crianza, nuevas categorías,…?

No. ¡Pero es muy gratificante descubrirlo! Aunque no es un problema exclusivo de España. Durante la pandemia, la esencia del marketing del vino ha cambiado. Una de las claves para los productores -al igual que para los minoristas de vino independientes- será entablar una relación directa con el consumidor a través de las redes sociales y el marketing directo.

 

 En su día dijo que España necesita grandes marcas como Vega Sicilia o La Rioja Alta, S.A. que produzcan en más cantidad. ¿Son las que tienen que impulsar el vino español por el mundo?

Lo que quería decir es que los grandes vinos, al menos algunos, deberían elaborarse en una cantidad suficiente para estar disponibles y con una suficiente producción para que una cosecha pueda guardarse como una inversión. España prácticamente no tiene presencia en el mercado de subastas de prestigio. Por supuesto, hay grandes vinos que se elaboran en 0,5 hectáreas pero tienen una producción bastante limitada. Es muy difícil que los consumidores entiendan la calidad de España si nunca pueden llegar a probarla. Sorprendentemente, una de las ventajas de la pandemia ha sido que se ha aprendido a embotellar y enviar muestras de 50 ml para sesiones de Zoom, haciendo posible catar algunos vinos realmente singulares.

 

¿Le sorprende que haya tan pocos MW españoles?

No me sorprende. Estoy muy contenta con los resultados y con las perspectivas de futuro en España. Tenga en cuenta que en Italia no hay actualmente ningún MW italiano. En Francia hay muy pocos MW franceses. En el Institute of Masters of Wine nos hemos beneficiado mucho del apoyo de la Fundación para la Cultura del Vino. No tardaron en comprender la necesidad de las clases magistrales y las becas, que han supuesto una verdadera mejora.

 

 ¿Qué opina de la trayectoria histórica de La Rioja Alta, S.A.?

Me maravilla mirar atrás a través de aquellas primeras fotografías y es excepcional celebrar que las familias fundadoras sigan al frente. Lejos de que la historia haya supuesto una carga impidiendo su evolución, la variedad y calidad de sus vinos han continuado mejorando, lo que me hace ser muy optimista sobre el futuro a pesar de todos los desafíos: covid-19, Brexit, cambio climático...

 

 ¿Hay alguno de nuestros vinos de los que guarda un recuerdo especial?

¡Todos! Viña Ardanza Selección Especial 2010, simplemente es un glorioso placer. Viña Arana, que disfrutamos en la boda de mi hija. Gran Reserva 904,  con la elegancia de su Graciano. Y, por encima de todos, Gran Reserva 890. En 2015, en los Decanter World Wine Awards, estuve valorando ‘a ciegas’ los Rioja Gran Reserva junto a mi colega Pedro Ballesteros MW. Nos topamos con un vino realmente tan excepcional y tan bueno que, al acabar un día muy largo en el que habíamos catado más de ochenta muestras, nos servimos otra copa por puro placer. Aquel vino ganó el premio al mejor Gran Reserva de Rioja. ¿Sabe cuál era? Gran Reserva 890 Selección Especial del 2001.  Mágico. ¡Aún puedo paladearlo!

 

La última pregunta. En 2018 fue la ‘Maquinista del Año’ de La Cata del Barrio de la Estación. ¿Qué recuerdo guarda de este evento tan especial? 

Fue un gran privilegio ser una foránea tan bien acogida en el corazón del Rioja, un lugar muy especial con una historia tan extraordinaria. Me emocionó grabar entrevistas con expertos que nos contaron esa historia y fue estupendo que cada enólogo o un miembro de las familias presentaran los vinos y su filosofía. El Barrio cuenta con un  espíritu y un terruño muy especiales y me emocionó mucho que me invitaran a compartirlo. Es especialmente frustrante que, tras haberse consolidado, ahora haya tenido que interrumpirse. Tengo verdaderas ganas de volver. Además, ¡siempre me han apasionado los trenes! Como nunca podré conducir uno de vapor, ser ‘Maquinista’ ha sido lo mejor que me ha pasado.

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